Sindbad en el país del sueño, de Juan Miguel Aguilera


1ª Edición, Enero 2014

© 2014 Juan Miguel Aguilera 
© Penguin Random House Grupo Editorial S.A. 

Fantascy
SINOPSIS EDITORIAL
Una epopeya fantástica del conocido personaje Sindbad el marino, firmada por uno de los escritores mejor valorados por la crítica y el público especializado en ciencia ficción.

Sindbad es el intrépido capitán de la nave mercante El Viajero. Atracado en el puerto de Basora tras una larga travesía, encuentra un polizón escondido en la bodega: es el joven Radi, perseguido por unos extranjeros que han asesinado a su hermano y buscan un misterioso libro que obra en su poder. Sindbad decide ayudarle y satisfacer de esta manera su instinto aventurero que tanta fortuna le ha reportado.
Comienza así una epopeya fantástica que conduce a un grupo de aventureros por territorios tan exóticos como Basora, Bagdad, la isla de Zanzíbar, el río Pangani y la “Tierra de los Negros” (actual Tanzania) hacia el remoto País del Sueño. En su camino afrontarán todo tipo de peligros, enemigos, criaturas fantásticas, ciudades perdidas, reinos ocultos, y un interminable etcétera de maravillas hasta llegar a la ciudad de Salomón, donde se guarda el mayor tesoro de todos los tiempos y donde tendrá lugar un enfrentamiento épico que dirimirá el mismísimo destino de la humanidad.
(leer extracto)

OPINIÓN

   Suele comentar Juan Miguel Aguilera que no le gusta la fantasía. Los que conozcáis sus obras sabréis que prácticamente se pueden encuadrar en ciencia ficción (tirando a la vertiente dura) y en fantasía histórica; pero en esta última la fantasía viene dada porque la tecnología que aparece en ellas es demasiado avanzada para la época, y ya sabemos que cualquier tecnología suficientemente avanzada, puede ser indistinguible de la magia. Sin embargo, él mismo llegó a la conclusión de que lo que no le gusta es la fantasía “típica/tópica”, la proveniente de la mitología nórdica y germánica, pero que sí le gusta la mediterránea y la oriental. Unido a esto, comenta que recuerda con placer las películas de temática fantástica oriental, y en las que participó Harry Harryhausen. En especial, las de Simbad (Sindbad), las de las Mil y una Noches, y similares. Curiosamente, hace poco recuperamos una entrevista antigua de Juan Miguel de Cyberdark.net, y él mismo ha comentado que ya por entonces se notaba su fascinación por Sindbad.

   Pero la parte científica-analítica de la mente de Juan Miguel Aguilera no descansa hasta que encuentra una (posible) explicación racional a la narración, y por eso sus relatos están tan bien estructurados y tan anclados en la realidad (vamos, en la realidad física en la que se mueven, en la que la tecnología sigue un avance dentro de unos parámetros lógicos); por eso la fantasía nunca ha llegado a atraerle del todo, pues se escapa a los parámetros en los que se mueve Juan Miguel. Sin embargo, la fantasía oriental, las aventuras de personajes como Sindbad, Aladino, etc, las ciudades como Basora, Bagdad,… los escenarios como Zanzíbar, la ciudad de los Djinns… todo eso sí que le ha atraído desde siempre. Claro está, como él mismo dice, incluso ahí hay cosas que le han traído de cabeza a la hora de plasmarlas, por lo que comentamos anteriormente. En este caso tomó el libro sagrado del mundo árabe, El Corán, y de ahí tomó elementos para confeccionar la historia, dado que lo que aparece en dicho libro es tomado  por los creyentes como real, y existente en nuestro plano de realidad. Como ejemplo, Alá creó después de los ángeles a los djinns, de fuego, y los puso en la Tierra; posteriormente, creó al hombre, y también lo situó en la Tierra; por ello, se creó una animadversión entre ambas razas. De ahí vendrían posteriormente muchas de las historias orientales, como la de los genios en las lámparas (Aladino, Alí Babá…).

Una de las cosas que comenta el mismo autor que más le trajo de cabeza fue el tema de las Alfombras Voladoras; claro, en una novela como ésta, con todo lo que estamos comentando, tenían que aparecer. Pero Juan Miguel Aguilera no acababa de estar cómodo con ellas… hasta que dio con el método de hacerlas, dentro de la tónica de la novela, más “reales”, algo que pudiera funcionar sin ser magia… ya veréis cual ha sido la solución ideada por Juanmi. A este respecto, la batalla con las alfombras voladoras es puro Star Wars Episodio IV, cuando Luke tiene que penetrar en la Estrella de la Muerte para lanzar el misil, escoltado por los cazas rebeldes y el Halcón Milenario.


   Todo ello lo une Juan Miguel Aguilera con un Sindbab que ya ha obtenido renombre como marino, y como aventurero. Por lo que cuenta él mismo, ya ha participado en grandes aventuras, aunque su sed de las mismas no se ha saciado. Añade otros personajes, algunos históricos, como el erudito y naturalista Al-Yahiz (Abú Uthman Amr Ibn al-Bahr al-Fukaymi Basri), y los gobernantes de Bagdad.

   Habrá historias de venganza, triángulos amorosos, monstruos a  los que combatir, artefactos y ciudades prodigiosas, poderosos aliados y temibles enemigos, tanto humanos como no, leyendas que cobran vida,… todo eso lo sabe unir perfectamente Juan Miguel, para ofrecernos una fascinante historia de aventuras y fantasía oriental, que unida a la parte “científica-analítica”, compone una muy buena novela. Porque como en todas las obras de este autor, la documentación ha sido minuciosa y exhaustiva, tanto en la parte de fantasía y religión, como en la real; y en ésta, tanto en los personajes, como en las costumbres de la época, el urbanismo, las rutas comerciales…

 Pero, como sabréis los que conocéis su obra, esta documentación le sirve como marco para la obra, un eje sobre el que trabajar, nunca para saturar al lector. Por ese lado, recientemente viene incluyendo en sus últimas obras códigos QR con los que añadir un plus al producto; en ellos podemos leer las historias de Sindbad el marino, conocer la historia de alguno de los personajes reales de la novela, ver cómo era la disposición de alguna de las ciudades, rememorar Al-Andalus, la medicina en el Islam… 
Además, ha añadido unas preciosa láminas de su propia mano (recordemos que es diseñador y portadista) de varios pasajes, personajes y escenas por cierto, la ilustración de portada es obra suya. Todo ello complementa, añade interés a la novela, que ya de por sí tiene, y mucho; pero por el mismo precio, tenemos la posibilidad, con los códigos, y con las ilustraciones, de mucho, muchísimo más entretenimiento.

   Podemos resumir que es una magnífica obra que nos rememora, a los más mayores, las películas de fantasía de nuestra niñez y juventud, tanto en la Televisión de aquella época, como en los “cines de barrio”. Pero también a los que han disfrutado con, por ejemplo, “Aladdin”, de Disney  El sabor de la aventura en paisajes de por sí fantásticos; todo esto lo ha conseguido Juan Miguel Aguilera en “Sindbad en el País del Sueño”, por el cariño que muestra hacia lo que está haciendo, la documentación que sabe utilizar, los extras que ya hemos comentado, y el saber hacer que nos muestra obra tras obra. Por todo ello, el espectro de público al que puede ir dirigida esta novela puede ir desde los más jóvenes que disfrutan con el cine de aventuras y las novelas juveniles, pasando por los degustadores del género fantástico, en cualquiera de sus vertientes, hasta los que recordamos aquellas películas de temática oriental, y las de Stop-Motion de Harry Harryhausen.  






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